Virginia y Rubén, una boda en Madrid rápida, bonita y entrañable (y con sorpresa incluida)

Quería estrenar el nuevo diseño del blog y el año 2014 con algo diferente y especial, así que elegí la boda de Virginia y de Rubén porque creo que es una buena metáfora de lo que espero de este 2014 para mí.

La boda de Virginia y de Rubén fue una boda familiar, íntima, reducida en asistentes si lo preferís, seleccionando a los más allegados y a los más cercanos, y eso es lo que quiero para este 2014, un año familiar, con los más cercanos, con nuevos amigos y nuevos clientes con los que formar una pequeña gran familia.

La celebración fue bonita, sencilla, rápida, sin complicaciones. Como dice Jasmine Star, una fotógrafa americana de bodas muy de moda hace un par de años, hay que tener una filosofía de vida K.I.S.S.: Keep It Simple (Stupid). Que viene a significar que nos complicamos en exceso y que la vida es simple, que la vivamos y la gocemos tal y como es, sin añadirle exceso de parafernalia y boato.

Y por último, pero no menos importante, el enlace de Virginia y de Rubén no era un enlace de dos, sino de tres. La tercera en discordia se llama Ariadna y cuando sus papás se dijeron que se querían «de forma oficial», ella estaba en la tripita de su mami, calentita y esperando para venir al mundo.

Y es que este año va a ser el año de mi nacimiento, bueno, de mi re-nacimiento de nuevo, tanto espiritual como físico. Un año nuevo cargado de ideas, proyectos, metas. Una nueva vida para comenzarla con ganas, alegría e ilusión, en la cual espero que me acompañéis todos los que leéis esto.

A Virginia, a Rubén y a la pequeña Ariadna (que por cierto está preciosa), sólo os puedo desear lo mismo que me disteis el día de vuestra boda, amor, cariño y muchísima felicidad.

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