Paloma & Hector – Boda en un pequeño pueblo de Guadalajara

Fuentes de la Alcarria es un pequeño pueblo situado muy cerca de Brihuega, en Guadalajara. No tiene nada de especial, salvo que su iglesia acogió una boda muy pintoresca, la primera boda que se celebraba en Fuentes desde hacía más de 25 años, y yo tuve la suerte de ser el elegido para inmortalizar los recuerdos de esta fantástica pareja.

Paloma decidió, en honor a su abuelo paterno, que su boda sería allí, en un «pueblito bueno», como decía la gente de Aquarius, con sus gentes, sus calles empedradas y su iglesia pequeña pero acogedora.

Por si fuera poco, los compañeros del novio, militares de la U.M.E., realizaron una salida de la iglesia espectacular, con un cruce de sables a modo de pasillo, donde, al grito de «que se besen», impidieron el paso de los novios, hasta que no obtuvieron el ansiado primer beso de casados.

Todo esto ocurrió en Fuentes de la Alcarria, todo esto y muchas cosas más que, como podéis ver a continuación, tuve la gran suerte de poder retratar.

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Preboda en Guadalajara – Amor en un pueblo Abandonado – Ana y Dani

Cuando realizas una preboda , sin duda lo primordial es encontrar un sitio donde los futuros novios se sientan tranquilos y a gusto. A veces los propios novios necesitan un poco de paz, de respiro y, sobre todo, no estar delante de mucha gente, ya que sus propios nervios pueden jugarles una mala pasada.

Así que, ni cortos ni perezoso, nos fuimos a Umbralejo, un pueblo abandonado y restaurado de la Arquitectura Negra de Guadalajara, una belleza en mitad de los montes de la sierra norte de Guadalajara, lleno de pizarra, madera y piedra virgen.

Miles de texturas para recoger junto con besos y caricias, con risas y con abrazos furtivos cuando se pensaban que el fotógrafo no miraba.

Estuvimos en mitad de ninguna parte, rodeados por el aire fresco de la serranía norte de Guadalajara, por el aire puro y el más absoluto silencio, disfrutando de las fotos, del paisaje, del paseo, de la charla para conocernos mejor, del pequeño puente (sigo pensando que tenía un troll debajo, como el de Lucía y Tarkil), de la iglesia de piedra de Tamajón y de una buena cerveza en el único bar que encontramos abierto a la vuelta.

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Víctor Saboya – Preboda en Guadalajara

El sabor de la tierra – Preboda alcarreña

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Dicen que no hay nada como el sabor de la propia tierra, de la gente con la que vives toda tu vida y que marca tu carácter y tu forma de ser. Y aunque también es cierto que uno no es profeta en su tierra normalmente, siempre da mucho gusto el que confíen en ti tus compatriotas.

Y es que, aunque a veces se nos resiste un poco Guadalajara, en el fondo, somos alcarreños de pura cepa, y eso se nota…

Un breve vistazo a las fotos de esta preboda alcarreña, con MariaJo y Rafa, en un lugar emblemático de mi querida Guadalajara, El Poblado de Villaflores (que yo toda la vida he llamado El Sotillo, aunque no sea correcto del todo).

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[Previo] El amor de su vida – Preboda en el Parque del Capricho – Maria y Carlos

Conozco a María desde hace casi 20 años, hemos sido compañeros de clase, perfectos desconocidos, compañeros de fiesta y ahora voy a ser el fotógrafo de su boda el próximo día 21 de junio.

Se casa con alguien que la hace feliz, maravillosamente feliz, y eso es lo más bonito que le puede pasar a uno. Y por eso recojo en el título la frase que me dijo cuando íbamos caminando por el parque del Capricho durante la preboda que hicimos este domingo pasado: «Yo se que carlos es el amor de mi vida y la persona con la que quiera pasar el resto de ella».

Así que os dejo con un adelanto, breve pero intenso, como el buen café, para que vayáis haciendo boca del resto de las fotos.

Victor Saboya Fotógrafo de bodas en Guadalajara, Madrid y España. Preboda en el parque del Capricho

Victor Saboya Fotógrafo de bodas en Guadalajara, Madrid y España.  Preboda en el parque del Capricho

Victor Saboya Fotógrafo de bodas en Guadalajara, Madrid y España.  Preboda en el parque del Capricho

 

 

Loco, loquísimo. Una de las razones por las que hago prebodas.

Así es como hay que volverse de vez en cuando, un poco loco y dejarse llevar por las pasiones, por las risas, por es estado de mente alterado que hace que las cosas te den un poco más igual y que te relajes.

Y es que cuando trabajas con gente lo más importante es hacer que se relajen, porque no es nada fácil estarlo cuando tienes tres kilos de «hierro negro» apuntándote a la cabeza mientras el que está detrás te dije «Nah, vosotros tranquilos eh…que esto no duele».

Ya, si doler no duele, pero asusta mucho. Tanto que las sonrisas salen forzadas, que las muecas quedan extrañas y que, alguna vez me ha pasado, la persona a la que fotografías se pone a temblar como un flan en un tren (literal, pensaba que le daba algo).

Ésta es una de las razones de hacer la preboda, de vernos antes, de chatear, de mandarnos whatsapps (o wasabis), de comentar en el Facebook, de , en definitiva, interactuar con el «cliente», para que deje de ser sólo cliente y pase a ser compañero, conocido, amigo y cómplice nuestro.

Esto no quiere decir que me pase la boda o la preboda «haciendo el ganso», aunque si os queréis reír un rato, hacedme subir a cualquier sitio, que con lo torpe que soy seguro que acabo en la acequia o en el pozo de al lado de donde me haya subido, pero si que me gusta hablar con vosotros, distender el ambiente, tener chistes privados a los que, en un momento determinado poder recurrir para arrancaros una sonrisa y hacer que, por un momento, se os olvide vuestro odio infinito hacia ese miembro de vuestra familia que, el día de vuestra boda, ha decidido que ponerse una camiseta amarilla con un lema poco agraciado es ir de etiqueta, tal y como vosotros habíais puesto en la invitación que tantas horas y desvelos os llevó seleccionar.

Así que, si queréis que vuestras fotos del día de vuestra boda sean más naturales, distendidas y divertidas, dejaos llevar, volveos un poco locos, que es vuestro día y todo está permitido, o casi todo vaya. Así que, relax, ¡y volveos locos!

Eso si, tened cuidado, que si hay al acecho algún fotógrafo de bodas, ¡podéis acabar inmortalizados para la posteridad.!

Desde Madrid con amor, una boda en un castillo en Oviedo.

¡Nos vamos de boda a un Castillo! Le dije a Carlos Vaquero el día que le llamé para que me acompañase hasta Oviedo a hacer fotos a Lucía y a Tarkil (que en realidad se llama Tomás, pero como nos conocemos desde hace mucho, mucho tiempo, en una galaxia muy muy lejana…pues para mi siempre será Tarkil).

Y allí que nos fuimos, al verde Oviedo, desde Madrid. Dos fotógrafos de bodas de Madrid (bueno, y alrededores, vamos, de Guadalajara que es el que escribe y suscribe) cogiendo el tren para cruzarnos España, que anda que no nos gusta viajar, para acabar en el precioso Castillo de San Cucao, rodeado de gente guapa, sencilla y algo friki.

Y es que Lucía no quería una boda «al uso», quería algo espectacular, digno de un cuento, de una fantasía, de algo mágico. Y por eso cuidó hasta el ultimo detalle, empezando por el vestido diseñado y elaborado con mucho cariño por Maya Hansen y acabando por el maravilloso emplazamiento del Castillo de San Cucao.

Y con todos estos ingredientes nada pudo ensombrecer el gran día, aunque el tiempo lo intentó y algo nos llovió, pero dio igual, pues el amor puede contra viento y marea, y Lucía y Tarkil se querían demasiado como para dejar que nada estropease aquel momento de darse el «si quiero» delante de sus amigos y familiares más queridos.

Una boda tranquila, bonita, sosegada, alegre, divertida, marchosa, pasada por agua, con chucherías, con amor, con momentos especiales, con «chonis sutiles», con la madre del novio, con la de la novia, con duelos de espadas, motosierras y mucha lágrima fácil, con risas, bogavantes asesinos y faltosus sin querer serlo, en definitiva una boda de las que marcan y mucho.

Una boda donde aprendí muchas cosas de mi mismo, de mis clientes, de la relación tan especial que une a un fotógrafo de boda con su pareja cuando esa pareja te contrata porque les encantan tus fotos, porque les apasiona tu trabajo y porque creen en ti como una pieza más de un engranaje perfecto para que todo salga redondo.

 

Peluquería: Carlos Pichel | Vestido de la novia: Maya Hansen | Restaurante y ceremonia: Castillo de San Cucao (Oviedo)

 

 

 

Variando un poco – Marina y Victoria , Sesión de Mamá que quiere mucho a su hija

Porque no todo en esta vida son bodas, publicaciones en revistas especializadas (je) y demás historias. Porque a veces hay que volver a la relación más linda que existe, la que se tiene con los hijos.

Y es que, a pesar de que desesperen, de que a veces lo saquen de las casillas a uno, de que los quieras regalar al primero que pase por la calle o, incluso, de cosas peores, lo cierto es que tus hijos son lo más bonito que se tiene en ésta vida.

Y si tu primer día especial en la vida es el de tu boda, sin duda mi «segundo primer día especial y de todos los santos» fue cuando vino al mundo mi Lucía, y de eso hace ya 20 meses (qué rápido pasa todo, que alguien pare este carro loco llamado mundo que me bajo un poco). Y sólo puedo contaros que, a día de hoy, sigue curando todos los males una sonrisa de la Pequeña Princesa que tengo en casa (con permiso de la Reina de la casa, claro)

Así que es fácil imaginar que Marina siente lo mismo hacia Victoria, aunque fue hace algo más de tiempo, y Victoria no para de hablar, de correr, de gritar, de contarme mil historias de las Monster High, de protestar porque su madre quiere irse un rato a tomar algo con las amigas (benditas abuelas que todo lo valen y que tanta vida social permiten).

Así que, aprovechando que viene el buen tiempo, que apetece pasear por los parques, que hay muchas ganas de que nos dé un poco el sol y de pasar un rato agradable con los nuestros, os traigo unas fotos con mucho cariño, con mucho amor, y risas, y carreras, y gritos y Monsters High, bueno de esas no, que lo que se trajo Victoria creo que era una Barbie (si, ya se, debería ir haciendo el master en muñecas, pero por ahora Lucía sólo conoce a Pocoyó y a sus amigos, así que no voy mal).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mi primera publicación en un blog especializado

La verdad es que la entrada de hoy es un poco de autobombo, pero es que no todos los días alguien tan genial como Verónica, creadora y editora de Ideas para Boda, un sitio estupendo que no os podéis perder si os vaís a casar, o si, simplemente eres  como yo y como todos los que vivimos con tanta intensidad todo el «Universo Boda».

El caso es que Verónica se puso en contacto conmigo para hacer una pequeña entrevista a Celia y a Jose Carlos, sobre su boda y sobre todos los pequeños detalles de la misma, y para publicar un post con mis fotos.

No tengo palabras para agradecerle el detalle de fijarse en mi, que digo detalle, ¡DETALLAZO!, y por ser tan agradable, simpática y abierta. Da gusto trabajar con gente así.

Y para Celia y Mus (es que lo de Jose Carlos suena taaaan formal), no puedo decir mucho más de todo lo dicho. Ah si, una cosa, que nos debemos una postboda y que va a ser LA BOMBA.

Os dejo una captura de pantalla del blog de Verónica, visitadla y dadle un poco de «bloglove» que lo vale,¡ y mucho!