Desde Madrid con amor, una boda en un castillo en Oviedo.

¡Nos vamos de boda a un Castillo! Le dije a Carlos Vaquero el día que le llamé para que me acompañase hasta Oviedo a hacer fotos a Lucía y a Tarkil (que en realidad se llama Tomás, pero como nos conocemos desde hace mucho, mucho tiempo, en una galaxia muy muy lejana…pues para mi siempre será Tarkil).

Y allí que nos fuimos, al verde Oviedo, desde Madrid. Dos fotógrafos de bodas de Madrid (bueno, y alrededores, vamos, de Guadalajara que es el que escribe y suscribe) cogiendo el tren para cruzarnos España, que anda que no nos gusta viajar, para acabar en el precioso Castillo de San Cucao, rodeado de gente guapa, sencilla y algo friki.

Y es que Lucía no quería una boda «al uso», quería algo espectacular, digno de un cuento, de una fantasía, de algo mágico. Y por eso cuidó hasta el ultimo detalle, empezando por el vestido diseñado y elaborado con mucho cariño por Maya Hansen y acabando por el maravilloso emplazamiento del Castillo de San Cucao.

Y con todos estos ingredientes nada pudo ensombrecer el gran día, aunque el tiempo lo intentó y algo nos llovió, pero dio igual, pues el amor puede contra viento y marea, y Lucía y Tarkil se querían demasiado como para dejar que nada estropease aquel momento de darse el «si quiero» delante de sus amigos y familiares más queridos.

Una boda tranquila, bonita, sosegada, alegre, divertida, marchosa, pasada por agua, con chucherías, con amor, con momentos especiales, con «chonis sutiles», con la madre del novio, con la de la novia, con duelos de espadas, motosierras y mucha lágrima fácil, con risas, bogavantes asesinos y faltosus sin querer serlo, en definitiva una boda de las que marcan y mucho.

Una boda donde aprendí muchas cosas de mi mismo, de mis clientes, de la relación tan especial que une a un fotógrafo de boda con su pareja cuando esa pareja te contrata porque les encantan tus fotos, porque les apasiona tu trabajo y porque creen en ti como una pieza más de un engranaje perfecto para que todo salga redondo.

 

Peluquería: Carlos Pichel | Vestido de la novia: Maya Hansen | Restaurante y ceremonia: Castillo de San Cucao (Oviedo)