Loco, loquísimo. Una de las razones por las que hago prebodas.

Así es como hay que volverse de vez en cuando, un poco loco y dejarse llevar por las pasiones, por las risas, por es estado de mente alterado que hace que las cosas te den un poco más igual y que te relajes.

Y es que cuando trabajas con gente lo más importante es hacer que se relajen, porque no es nada fácil estarlo cuando tienes tres kilos de «hierro negro» apuntándote a la cabeza mientras el que está detrás te dije «Nah, vosotros tranquilos eh…que esto no duele».

Ya, si doler no duele, pero asusta mucho. Tanto que las sonrisas salen forzadas, que las muecas quedan extrañas y que, alguna vez me ha pasado, la persona a la que fotografías se pone a temblar como un flan en un tren (literal, pensaba que le daba algo).

Ésta es una de las razones de hacer la preboda, de vernos antes, de chatear, de mandarnos whatsapps (o wasabis), de comentar en el Facebook, de , en definitiva, interactuar con el «cliente», para que deje de ser sólo cliente y pase a ser compañero, conocido, amigo y cómplice nuestro.

Esto no quiere decir que me pase la boda o la preboda «haciendo el ganso», aunque si os queréis reír un rato, hacedme subir a cualquier sitio, que con lo torpe que soy seguro que acabo en la acequia o en el pozo de al lado de donde me haya subido, pero si que me gusta hablar con vosotros, distender el ambiente, tener chistes privados a los que, en un momento determinado poder recurrir para arrancaros una sonrisa y hacer que, por un momento, se os olvide vuestro odio infinito hacia ese miembro de vuestra familia que, el día de vuestra boda, ha decidido que ponerse una camiseta amarilla con un lema poco agraciado es ir de etiqueta, tal y como vosotros habíais puesto en la invitación que tantas horas y desvelos os llevó seleccionar.

Así que, si queréis que vuestras fotos del día de vuestra boda sean más naturales, distendidas y divertidas, dejaos llevar, volveos un poco locos, que es vuestro día y todo está permitido, o casi todo vaya. Así que, relax, ¡y volveos locos!

Eso si, tened cuidado, que si hay al acecho algún fotógrafo de bodas, ¡podéis acabar inmortalizados para la posteridad.!

[Consejos para una boda] La preboda

Quería comenzar una serie de posts donde, desde mi humilde y personal punto de vista, comentase y diese algún consejo que a mí me hubiese gustado recibir cuando decidí casarme.

El primero de todos estos posts lo voy a dedicar a la preboda o sesión de novios.

¿Qué es una preboda?

Básicamente, es pasar una sesión donde la pareja,  o sea, vosotros y el fotógrafo, se conocen, charlan, él os hace fotos y le perdéis un poco el miedo escénico a la cámara.

Lo normal es que una sesión de este tipo dure entre dos y tres horas, si bien es posible que algunos compañeros las hagan más cortas o más largas o, como mi querido Fran Russo, en varios días.

¿Y dónde se hace?

Eso depende de vosotros y del fotógrafo. Se suelen realizar en sitios que tienen algún significado especial para la pareja o, en el otro extremo, en mitad del campo para evitar miradas indiscretas y así conseguir que los novios se relajen ante la «presión» de la cámara.

Se suele realizar hacia el atardecer  ya que, de esta forma, se puede aprovechar la hora azul, donde la luz del atardecer hace que las fotos tengan una tonalidad cálida e íntima, si bien la preboda se puede realizar en cualquier sitio y a cualquier hora.

Lo mejor, como en todo el proceso, es que lo habléis con el fotógrafo y lleguéis a un acuerdo, ya que él os puede aconsejar sobre todos estos temas.

¿Y para qué sirve?

Como he dicho un poco más arriba, básicamente para conocer a vuestro fotógrafo, pero sobre todo, a mí me sirve para preparar la boda, para que los novios no me vean como a un intruso, sino como a alguien más el día de la boda, que no sea esa persona extraña con dos cámaras grandes que va a hacer las fotos de vuestra boda sino uno más en la fiesta, un amigo frente al cual no hace falta posar o reprimir los sentimientos.

Por eso la preboda es tan importante para mí, porque me permite conoceros, «intimar» en cierto modo con mis parejas y establecer un primer punto de unión básico que me va a permitir, el día de la boda, pasearme sin ser alguien ajeno a la celebración.

Además, aparte de ser una primera toma de contacto, sirve para que la pareja tenga unas bonitas fotos juntos, unas fotos donde ellos salgan sin toda la «pompa y boato» de la boda, sino vestidos con su estilo personal.

Muchas parejas me comentan que esas fotos son las que luego colgarán en sus casas o pondrán en los marcos, ya que las fotos de la boda, al final, resultan demasiado «recargadas y artificiales», ya que, admitámoslo, una novia no suele ir con ese tipo de trajes en su vida corriente.

Otra opción que se les da a los novios es, con las fotos de la preboda, maquetar un álbum de firmas.

¿Qué es un álbum de firmas?

Es un álbum maquetado con las fotos de la preboda, dejando hueco para que tus seres más queridos, el día de la boda, puedan dejarte un recuerdo en forma de dedicatoria o firma. Para este tipo de álbums yo suelo recomendar la página de Blurb donde, con una relación calidad-precio más que aceptable, se puede tener un álbum de firmas estupendo.

Consejos finales:

Como podéis ver, una sesión de preboda es realmente algo más que juntarse una tarde de sábado y hacerse unas fotos bonitas. Puede servir para establecer lazos con vuestro futuro fotógrafo (el cual va a estar «pegado» a vosotros el día de la boda muchas, muchas horas, por lo que no estaría de más que le conocieseis), os puede servir para tener unas fotos profesionales con las que decorar vuestra casa o incluso realizar un álbum de firmas, un detalle original el día de la boda para con vuestros invitados.

Por todo esto yo, en los packs de las bodas, siempre incluyo la preboda, no es negociable, no hay descuento si la quitas, no hay opción a «deshacerse» de ella. Me parece una forma genial y estupenda de conocernos y de ver qué expectativas tenéis sobre vuestras fotos y, sobre todo, una forma de que el día de la boda no me miréis de reojo y os preguntéis ¿Y ése, quién es?.

No obstante, si os quedáis con dudas o queréis preguntarme cualquier cosa, escribidme un correo a victor@victorsaboya.com o usad el formulario de la página de contacto. Estaré encantado de poder resolverlas todas