Mi primera vez: Boda de Amaya y Javier

La primera vez de todo marca mucho, demasiado diría yo.

Y en el tema de las bodas no es una excepción. Mi primera boda fue en Madrid, con el gran Luis Masyebra como “master and commander” de todo esto. Luis me llamó un jueves por la noche y me dijo, ¿Que haces este sábado?, y a partir de ahí fue todo un torbellino de sucesos, ir a por una cámara compatible con los objetivos de Luis (él dispara Nikon y yo disparaba en Canon), buscar la ropa adecuada, asegurarme de donde era el sitio de la boda, sincronizar relojes, coger tarjetas de memoria como para una boda…

Y allí que me fuí, con mas miedo y vergüenza de la que creía tener y me presenté en casa de una pareja realmente encantadora y adorable, Javier y Amaya, en la que fue mi primer boda, muy muy especial por lo precioso de la ceremonia, por su amor que se palpaba en el ambiente y por tener una familia a la que es imposible no querer. Con especial mención a Amparo, la hermana de Javier, con la que el destino quiso volver a jutnarme un tiempo más tarde en otro lugar diferente reodeados de otra gente diferente.

Saqué muchas cosas en claro de la boda, mis limites mentales, físicos y los limites de mi equipamiento, de lo importante y lo despreciable, de lo dificil y lo menos dificil de este bonito negocio que es la fotografía de bodas, y por todas ellas le doy las gracias enórmemente a Luis Masyebra y, como no, a Amaya y a Javier, por dejarme compartir con ellos un trocito del día más feliz de su vida.

 

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