Paseo “vintage” por Madrid – Carolina y Hector (parte I)

Cuando Carolina me dijo que quería algo especial para su preboda, algo con “regusto” antiguo, me hizo muchísima ilusión, siempre es genial que tus propios clientes te propongan algo nuevo y que se salga un poco de la “rutina” (aunque en este mundillo cada pareja es un mundo y cada sesión es diferente).

Así que cuando me dijeron que querían un paseo por Madrid pero con un rollo más “años 20”, no me pude negar. Quedamos en la zona de Huertas y dimos un paseo por la zona centro de Madrid.

Plaza Mayor, Plaza de Santa Ana, Palacio Real, los sitios más espectaculares de la capital con dos invitados de lujo, dos viajeros en el tiempo que se demostraban su amor “añejo” en cualquier esquina.

victorsaboya-5949-fotografo de bodas en guadalajara-fotografo de bodas en madrid

victorsaboya-6000-fotografo de bodas en guadalajara-fotografo de bodas en madrid

victorsaboya-6033-fotografo de bodas en guadalajara-fotografo de bodas en madrid

victorsaboya-6034-fotografo de bodas en guadalajara-fotografo de bodas en madrid

victorsaboya-6006-fotografo de bodas en guadalajara-fotografo de bodas en madrid

victorsaboya-6017-fotografo de bodas en guadalajara-fotografo de bodas en madrid

victorsaboya-6053-fotografo de bodas en guadalajara-fotografo de bodas en madrid

victorsaboya-6069-fotografo de bodas en guadalajara-fotografo de bodas en madrid

victorsaboya-6138-fotografo de bodas en guadalajara-fotografo de bodas en madrid

victorsaboya-6148-fotografo de bodas en guadalajara-fotografo de bodas en madrid

victorsaboya-6079-fotografo de bodas en guadalajara-fotografo de bodas en madrid

victorsaboya-6087-fotografo de bodas en guadalajara-fotografo de bodas en madrid

victorsaboya-6096-fotografo de bodas en guadalajara-fotografo de bodas en madrid

victorsaboya-6126-fotografo de bodas en guadalajara-fotografo de bodas en madrid

victorsaboya-6186-fotografo de bodas en guadalajara-fotografo de bodas en madrid

victorsaboya-6206-fotografo de bodas en guadalajara-fotografo de bodas en madrid

victorsaboya-6226-fotografo de bodas en guadalajara-fotografo de bodas en madrid

I Jornada Solidaria de Fotografia de Guadalajara – Hay que devolver un poco de lo que el mundo te da

Voy a comenzar este post retrotrayéndome a hace, casi justo, un año, cuando Roberto Ramos impartía en la casa rural de La Vinyassa un taller de fotografía “solidario”. Y es que todo los beneficios de ese taller se destinaron a Cáritas Tordera, en un acto de generosidad por parte de Roberto y de los que estuvimos alli.

Y aquello me marcó.

Me marcó tanto que este año, cuando Alejandro Mármol decidió montar una recogida para el banco de alimentos en Sevilla a cambio de montar las jornadas “Una Imagen por Ellos”, decidí hablar con él y “copiarle” la idea.

Cartel I Jornada Solidaria de Fotografía de Guadalajara

Cartel I Jornada Solidaria de Fotografía de Guadalajara

Así que me puse manos a la obra, le dí un par de vueltas al coco y hablé con cuatro buenos amigos de la Agrupación Fotográfica de Guadalajara, Ángel Pérez Rodrigo, Paúl Rojas Roche, Juan Ramón Velasco y Virgilio Hernando Vañó y les propuse hacer algo parecido a lo que estaba organizando el compañero Mármol en Sevilla, unas jornadas de fotografía donde, cada uno, aportásemos una conferencia de 1 hora de duración a cambio de 5 kilos de alimentos.

Cuando les tuve a todos engañados convencidos fue el momento de acercarme a hablar con Juan Carlos Aragonés, presidente de la AFGU, para coordinarlo todo desde un ente superior, la propia AFGU, que, como siempre y con los mejores resultados, ha gestionado toda esta idea loca.

Ha pasado un mes desde aquel día que hablé con Juan Carlos, y quedan dos para las jornadas, y no puedo estar más contento del resultado.

Por ahora, llevamos más de una tonelada de alimentos recogidos, tanto por gente interesada en las jornadas, como por gente que no va a venir pero que quiere colaborar en esta acción solidaria. Y, gracias a la inmejorable gestión de Juan Carlos Aragonés, tenemos muchos regalos para sortear entre los que, desinteresadamente, han colaborado con ésta pequeña gesta contra esta estúpida crisis que afecta a los más necesitados.

Pero ha sido hoy mismo cuando, al levantarme, he leido la noticia en el boletín de la AFGU, que el presidente de AEFONA (Asociación Española de Fotógrafos de la Naturaleza) ha escrito una carta abierta acerca de esta iniciativa, y llamadme sentimental, pero se me ha puesto un nudo en la garganta al leerla.

Si quereís más información, visitad la noticia en el boletín de la AFGU (pincha aqui para ver la noticia completa con horarios y sitio donde hacer tu colaboración)

Y ya acabo, pero no sin antes deciros que no podéis faltar, que somos mucha gente trabajando para que el día 22 todo vaya genial y sean unas jornadas memorables, pero sobre todo memorables para toda aquella gente a la que podremos dar, al menos durante un tiempo, un poco de alivio a sus necesidades alimenticias.

Cosas que he aprendido este año haciendo bodas – 1ª parte

Éste va a ser uno de esos post medio personales, medio profesionales donde voy a exponer, o al menos tratar de hacerlo, un poco de mi filosofía a la hora de hacer fotografía de bodas.

Como llega fin de año y es momento de mirar hacia atrás, si bien mi temporada no ha terminado aún gracias a dos estupendas personas a las que tengo que agradecer una boda dentro de quince días, pero digamos que en todo este año he aprendido unas cuantas cosas que, si no os importa, me gustaría compartir con vosotros.

 

 

1.- Emocionarse en las bodas está más que permitido. Creo que es algo contra lo que luchamos, en general, a día de hoy, todos. Parece que está feo emocionarse, que no está bien llorar, que no está bien soltar una lagrimilla o sentir ese nudo en la gargante que no te deja hablar o respirar.

Yo he de confesaros que me ocurrió algo así en la boda de David y Ainhoa (de la cual pondré las fotos muy prontito),  y el momento fue cuando la persona que les casó comenzó a recitar una poesía que mi madre leyó el día de mi boda, en concreto un pasaje del poeta Khalil Gibrán sobre el matrimonio que viene a decir esto:

“Amaos el uno al otro, pero no hagáis del amor una atadura.
Que sea, más bien, un mar movible entre las costas de vuestras almas.
Llenaos uno al otro vuestras copas, pero no bebáis de una sola copa.
Daos el uno al otro de vuestro pan, pero no comáis del mismo trozo.
Cantad y bailad juntos y estad alegres, pero que cada uno de vosotros sea independiente.
Las cuerdas de un laúd están solas, aunque tiemblen con la misma música.
Dad vuestro corazón, pero no para que vuestro compañero lo tenga.
Porque sólo la mano de la Vida puede contener los corazones.
Y estad juntos, pero no demasiado juntos. Porque los pilares del templo están aparte.
Y, ni el roble crece bajo la sombra del ciprés ni el ciprés bajo la del roble.”

Yo estaba detrás del todo, llorando como una magdalena, y , sinceramente, lo volvería a hacer si me vuelven a leer ese pasaje. Y es que el llorar en una boda es algo natural, son muchos sentimientos, muy intensos, en muy poco periodo de tiempo, y los que hacemos fotos no somos ajenos a todo eso, sino más bien al contrario, al captar lo que allí pasa nos introducimos en todo ese ambiente y algo siempre “se nos cuela”.

 

 

2.- La mejor forma de no tener problemas es siendo totalmente sincero. Como en las entrevistas de trabajo, que a fin de cuentas es de lo que va esto, de que te entrevistes con tus clientes y ellos te contraten, una entrevista y prueba de acceso cada reunión con ellos.

Y es que se pilla antes a un mentiroso que a un cojo, o peor, te pueden poner a correr la marathon siendo cojo, y eso, creedme, no es deseable.

Yo soy sincero de entrada, lo que hago, lo que NO hago, como maqueto, como NO maqueto, como proceso, como NO proceso (lo remarco porque creo que es improtante saber decir que NO, algo a lo que no estamos muy acostumbrados en este país). Y eso me evita problemas, con las bodas, las sesiones de familias y sobre todo, con los boudoirs.

Y es que no hay nada peor que no ser sincero con unos casaderos, jóvenes (o no tanto) con ilusiones que es la primera vez que se casan (o no) y que confían en ti, porque, a fin de cuentas, has visto más bodas que ellos casi seguro. Y no digo que haya gente que mienta, pero si que es verdad que no se dejan los límites claros y, claro, luego vienen los problemas, las tardanzas y el “tu me dijiste que…” o el “aunque no figura en contrato, podrías…”.

Sinceridad, clara, meridiana, sin trampas, sin cartón, sin el IVA aparte, todo junto, empaquetado y listo para abrir y consumir.

 

 

3.- Mis nervios son míos y de nadie más. Cuando llego a la casa de la novia, que es por donde suelo empezar el reportaje casi siempre, ocurre algo muy similar en todas las casas: Un torbellino de emociones y de nervios flota en el ambiente, a saber, gruñidos, gritos, lloros, la mamá atacada, la tía histérica, la novia ocupándose de todo (por cuarta vez), el padrino sin vestir, la mujer del padrino persiguiéndole para que se vista…vamos, como el camarote de los hermanos Marx, pero a la española.

Y ahí te encuentras tú, con el nervio de que tu trabajo ha de salir bien, porque los fotógrafos de bodas tenemos una GRAN responsabilidad, así, con mayúsculas. Y es que nuestras fotos no se pueden repetir, la lágrima de la mamá del novio o el beso apasionado de recién casados sólo ocurre una vez, y no se puede hacer un “bis”. “Just in time” que dicen los ingleses. Y a veces ese peso se traduce en muchos nervios, de esos que no te dejan dormir la noche de antes, de los que hacen que estés algo susceptible ante cualquier nimiedad.

Pero esos nervios se tienen que quedar en el coche, o en la mochila, o en la tapa del objetivo que acabas de quitar y que te metes en el bolsillo. Mis nervios son míos, y de nadie más. Es el día de los novios y yo estoy allí para hacérselo todo más facil, es parte de mi labor, no estoy ahí para contribuir, un poco más, al estado general de nerviosismo, sino para ser la balsa de aceite donde ellos se puedan apoyar. A fin de cuentas soy la persona con la que van a estar todo el día y el menos “ligado” a todo el evento de los que les rodea, por lo que echarles una mano siempre reconforta y , además, se suele valorar mucho. Ya se sabe, si no eres parte de la solución, eres parte del problema.

 

4.- Las fotos son para recordar el momento, no para la revista Vogue. Y con esto no quiero decir que no se hagan fotos bonitas, posadas o de portada de revista, ni mucho menos. Pero ese día es especial y seguro que lo queréis recordar como algo vuestro, no como algo que escenifican dos maniquíes de cuerpos perfectos y piel de porcelana que os miran desde las páginas del álbum de boda en el que pone vuestros nombres y la fecha en la que os casásteis. Es por eso que siempre aviso (volviendo al punto dos) que los retoques fotográficos que realizo no incluyen “pulir la piel” o “eliminar diez kilos de tripa y poner dos tallas más de sostén”, sino algo básico, sencillo pero con un toque de “magia” que haga que la foto resalte, pero que no cambie la esencia de lo que va dentro, que no es otra cosa que vosotros el día de vuestra boda.

 

Y por hoy creo que ya os he escrito suficiente, habrá otro capitulo antes de final de año de lo que he ido aprendiendo y que me gustaría compartir con vosotros, porque creo que os puede ayudar a comprender, un poco mejor, mi punto de vista con respecto a la fotogafía de bodas.

Mi pequeño gran amor – Lucia

 

Con más miedo que vergüenza me fuí desde el paritorio hasta las incubadoras cuando nació Lucía. Mucho miedo, pues aunque acababa de verla salir, moradita y con cara de mucho enfado, como cuando a uno le despiertan de un sueño genial, realmente no era consciente de que aquella pequeña bolita de ojos grandes y que lloraba y lloraba, era mi hija, sangre de mi sangre, carne de mi carne.

Desde entonces han pasado ya tres felices meses, donde, sin darme cuenta casi, Lucía ha crecido mucho, ha engordado más y ha ido haciendo más y más cositas, entre ellas sonreír a casi todas horas, cosas que papá, aqui presente, hace que se le caiga la baba allá donde esté.

Tanto su mamá, Belén, como yo, queríamos recoger para siempre los primeros momentos de vida de Lucía, porque era muy pequeñita, porque estaba arrugadita y todo le venía grande, porque cabía en un brazo, y en un cestito!. Así que, tras convencer a la mami, a los cinco días de vida de la pequeña Lucía, nos fuimos al estudio a hacerle su primer “book”.

Y con cuarenta grados en Guadalajara escurriendose por toda la calle cogimos a la pequeña bolita y le hicimos estas fotos, para mi muy especiales por lo que significan, posiblemente, las fotos más especiales de toda mi vida.

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

Confesiones personales – Mi propuesta personal para vuestra boda

La verdad es que es muy difícil llegar a conocer a alguien sólo a través de sus fotos, o de unas pocas palabras en su propia página web.

Creo que esto que quiero empezar hoy es un buen ejercicio, para vosotros que me leéis y para mí, ya que me gustaría que sepáis en todo momento a quién estáis leyendo.

No quiero hablar de pasión y todas esas cosas ya que, a día de hoy, es como decir que tu empresa es “joven y fresca”, está demasiado manido para que represente algo para todos vosotros; además no quiero hacer vomitar a Zack Arias, que hace poco dijo que si volvía a leer las palabras “pasión” y “fotografía” unidas, acabaría vomitando.

En la pestaña de “About me” tenéis un poco la forma en la que llegué a la fotografía de bodas (o social, como prefiráis); sin embargo, en esos pocos párrafos no siempre queda claro cómo enfoco una boda. Y es que para mí una boda es algo más que un evento social.

Pero antes de entrar de lleno en la explicación de cómo veo las bodas, dejadme que os cuente un pequeño secreto: soy fotógrafo de bodas porque me encanta el trato con las personas.

Y es que, desde que empecé mi andadura laboral, allá por el año 2003, he estado siempre en trato directo con gente. Es un terreno en el que me siento cómodo  y eso, al final, se transmite en las fotos.

Puedo aseguraros que en toda mi obra fotográfica casi no hay paisajes, fotos de producto o de naturaleza, casi todas las fotos que podréis encontrar mías incluyen el factor humano, de una forma o de otra.

Y es que, como os decía, para mí el trato con las personas es algo básico, primordial, no sólo en mi vida profesional, sino también en la personal.

Y toda esta forma de vivir se traslada a mis fotos y a mi forma de entender una boda. Por eso, lo que os propongo es hacer de nuestra relación algo más que un mero trámite legal, algo más que una firma de contrato y una entrega de un DVD.

Cuando me casé el año pasado, tanto Belén, mi mujer, como yo, buscábamos un trato más humano que el que nos daban las distintas tiendas locales de fotografía. Yo no quería ser un cliente más en un fin de semana lleno de bodas para el negocio local de turno. No quería un fotógrafo al cual no iba a conocer hasta el día de la boda, y al cual, posiblemente, no recordaría nunca más. Fue entonces cuando indagué un poco y encontré a gente que tenía la misma visión que yo, gente como Marcos SánchezCarlos Vaquero, Luis Masyebra, Fran Russo o Manu Jiménez, gente que entendía que es más importante cultivar una relación especial con “sus” novios, para que el día de la boda la persona que se encargue de inmortalizar ese día sea un amigo más, un conocido, no alguien extraño y ajeno a todo.

Victor Saboya Bengochea- Fotografo de Bodas en Guadalajara

 Y bebiendo de todo lo que yo siempre deseé para el día de mi boda, es como nace mi propuesta hacia vosotros . No quiero ser un fotógrafo más que os ofrezca un paquete de fotos más álbum, no quiero ser un mercenario contratado a sueldo para hacer 500 fotos y daros un DVD con fotos posadas y forzadas.

Os ofrezco una experiencia única para un día único en vuestra vida. Por eso sólo realizo una boda por fin de semana, por eso me gusta hablar con vosotros tranquilamente, sin presiones de ningún tipo, para que me contéis que esperáis de ese día, cuáles son vuestros sueños y, por qué no, tratar de formar parte de ellos, inmortalizando todo lo que a vosotros os importa.

A partir de ahora iré escribiendo posts como éste, un poco más personales que profesionales, donde os cuente un poco mi visión de mi trabajo y del de otros.

Pero tranquilos, que no será a diario, sino cuando surja la “inspiración”, esa que me lleve a querer exponerme, un poco más, ante vosotros.