Elora, la pequeña princesita leona

Cuando Cintia me dijo que estaba embarazada me hizo mucha ilusión ya que, en su día, se realizó conmigo una sesión muy especial para su chico y me hizo saber que, por aquel entonces, ya tenía dentro de sí este pequeño bichito que pronto se convertiría en lo que veis aquí. Además, siempre es genial volver a trabajar con antiguos amigos.

Yo, que había sido papá seis meses antes, como que estaba (y sigo estando) más sensible con estos temas.

El caso es que, cuando la pequeña Elora nació, Cintia se acordó de mí otra vez y me llamó para hacerle unas fotos, -porque no hay nada más bonito que tener el recuerdo de tu bebé recién nacido- que capten lo que pasa tan rápido. Y es que crecen a una velocidad de vértigo, en un abrir y cerrar de ojos los tienes gateando y en otro parpadear, ya están corriendo por toda la casa sin dejar de tocarlo todo.

Así que fuí a ver a la nueva miembro de la familia, y, como en la película del Rey León, resultó ser una adorable bebé, que parecía un peluche cuando le pusimos el gorrito (iba a decir que sólo nos faltó el mono para rodar la escena de la película, pero para eso ya estaba yo ;).

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Mi pequeño gran amor – Lucia

 

Con más miedo que vergüenza me fuí desde el paritorio hasta las incubadoras cuando nació Lucía. Mucho miedo, pues aunque acababa de verla salir, moradita y con cara de mucho enfado, como cuando a uno le despiertan de un sueño genial, realmente no era consciente de que aquella pequeña bolita de ojos grandes y que lloraba y lloraba, era mi hija, sangre de mi sangre, carne de mi carne.

Desde entonces han pasado ya tres felices meses, donde, sin darme cuenta casi, Lucía ha crecido mucho, ha engordado más y ha ido haciendo más y más cositas, entre ellas sonreír a casi todas horas, cosas que papá, aqui presente, hace que se le caiga la baba allá donde esté.

Tanto su mamá, Belén, como yo, queríamos recoger para siempre los primeros momentos de vida de Lucía, porque era muy pequeñita, porque estaba arrugadita y todo le venía grande, porque cabía en un brazo, y en un cestito!. Así que, tras convencer a la mami, a los cinco días de vida de la pequeña Lucía, nos fuimos al estudio a hacerle su primer “book”.

Y con cuarenta grados en Guadalajara escurriendose por toda la calle cogimos a la pequeña bolita y le hicimos estas fotos, para mi muy especiales por lo que significan, posiblemente, las fotos más especiales de toda mi vida.

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

Lucía, el motivo de mi ausencia

Es cierto que llevo unos meses ausente, si bien sigo trabajando y haciendo bodas y fotografía en general, pero no lo publico aqui.

El motivo de mi ausencia es Lucía, y no, no me he “cambiado” de mujer. Sólo he agregado otra más a mi vida.

Lucía vino a este mundo el 18 de julio de 2012, a las 3: 20 de la madrugada en el hospital clínico de Guadalajara (España).

Desde ese momento, nada ha sido igual. Muchas noches con poco sueño encima, alguna que otra crisis nocturna pero sobre todo mucho amor y muchos besos y abrazos por parte de su mamá, Belén, y su papá.

Arrugadita, roja, llorosa y con los ojos enórmemente abiertos y grandes desde el minuto cero, Lucía ha llegado para cambiarme la vida. Y es la cosa más bonita que jamás he visto.

A partir de hoy, todo vuelve a la “normalidad”, aunque creo que ya nada va a ser como antes ;).