¿ No quieres amor? ¡ Pues toma dos tazas !

Carol y Hector se habían atrevido ya con la parte más difícil de sus fotos de preboda. Se disfrazaron y nos dimos un paseo por el centro de Madrid, haciendo una preboda «de época», con muchos besos y un regusto alejo muy interesante.

Pero, aunque disfrazarse está bien y es divertido, también había que cumplir con la parte más «tradicional» de la preboda, y de paso, aprovechar para tener unas fotos bonitas que enviarle a mamá y a papá, más allá del intento de imitación de la foto de Doisneau, pero en la Plaza Mayor de Madrid, ya sabeís, donde los «relaxin cups of coffee».

Héctor es de Madrid, así que se conoce el Retiro como la palma de su mano, y decidió llevarnos al Palacio de Cristal, que es un sitio precioso junto a un pequeño estanque, en una zona donde se respira tranquilidad y paz. Después decidimos que ya habíamos tenido mucha paz y que nos íbamos a ir a explorar a la zona de detrás, que es como una pequeña selva en el corazón de Madrid, la verdad es que El Retiro, junto con el Capricho, es uno de mis sitios favoritos para hacer fotos, porque en el mismo recinto encuentras multitud de sitios diferentes con texturas diferentes que te permiten crear fotos realmente especiales.

Carolina esta vez se dejó hacer un poco más, y la verdad es que la queja que más escuché era que «se estaba riendo demasiado». Y eso no puede ser nunca malo.

Hay que reirse más, porque  es la forma que tenemos de encontrarnos con nosotros mismos, de conectar con el que nos reímos, de soltar adrenalina, de mover más de 300 músculos, de soltar endorfínas y de sentirnos vivos.

Así que hoy os invito a que sonriáis, a que os riáis, a que vivais con una sonrisa, que cuesta lo mismo que vivir sin ella (para algo que es gratis y que no pueden ponerle impuestos, habrá que aprovecharlo).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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